La evolución de la cámara fotográfica: del daguerrotipo al píxel
La fotografía, mitad arte, mitad técnica, es el fenómeno de representación de la realidad que más cambios ha experimentado a nivel de instrumentación y procedimientos a lo largo de la historia, resultando determinante esta rápida evolución de la industria para su popularización. Desde la incorporación de la cámara oscura al campo fotográfico hasta el desarrollo de las más actuales cámaras digitales, pasando por las que utilizaban carrete o por las llamadas instantáneas, el constante cambio en cuanto al diseño de las mismas siempre ha estado motivado por la solución de los inconvenientes que iban surgiendo con cada una de ellas. Por ejemplo, hoy, a pesar de la consolidación de las cámaras digitales y de los buenos resultados que se obtienen con ellas, aún se persigue la obtención de la imagen perfecta con el aumento del número de píxeles para una captación del entorno lo más ajustada a la realidad que sea posible. Pero, hasta llegar a este punto, la industria fotográfica ha tenido que solventar diferentes problemas que iban planteando las cámaras existentes: del problema inicial del volumen y el peso se pasó a la cuestión de la preparación de la placa y el revelado y, más adelante, a la división entre las cámaras fabricadas para el uso de profesionales y de aficionados. Es este último un aspecto muy importante, pues, mientras los primeros requerían que las cámaras mejoraran la calidad de la imagen y ganaran en rapidez, sin perder en ergonomía, para los segundos, los cambios se han ido dirigiendo hacia un diseño atractivo y cada vez más sencillo, de manera que la fotografía se convirtiera en un arte para todos los públicos.
[Laura Garro]

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